Agonía Arbitral

Los horrores del pantano no eran rival para la Agonía Arbitral, que se enfrentó a los desafíos de la Caza como si cada contrato fuera el último partido de un campeonato. Los escabrosos trofeos que se apilaban en su estantería no serían relucientes estatuillas de latón, pero los había ganado gracias a su habilidad y al sudor de su frente.