Waldmann

Una aldea compuesta por 55 personas salió a la caza de una cierva de leyenda de tres metros de altura y una cornamenta de color blanco puro. Volvieron con las manos vacías, ya que un desconocido apodado Waldmann fue quien cargaba con la presa. Ahora lleva la cornamenta a la espalda allá donde va, pues las manchas rojas no son de sangre de ciervo.