El Resucitado
John Robertson quería destacar: ser un héroe o morir como tal. Fracasó en ambas intenciones y murió de un tiro en el corazón durante una partida de póquer. Fue el primero del pantano en encontrarse ante una encrucijada y uno de los pocos que eligió el camino de vuelta a la vida, guiado por el canto del Hablante Nocturno.