El Infectado

Gran parte de los expuestos a la corrupción del Pantano se transforma rápidamente, mientras que unos pocos desafortunados viven para presenciar su propia y lenta decadencia. Unos sucumben a la locura y a las llagas supurantes mientras que otros (entre ellos, Bennett Hudson) sufren una necrosis que se extiende como la gangrena y no ofrece ningún consuelo en la muerte.