Capuchón
Capuchón aprendió a hundir su filo en el punto justo para crear el máximo caos posible, y eso se convirtió en su seña de identidad. Pero los enjambres del Asesino le abrieron las puertas a un camino distinto: uno en el que no había líderes, solo seguidores. Ahora se dedica a intentar suplantar al objetivo y convertirse en un instrumento aún más puro de la corrupción.