Guardián de las Llanuras

En una tierra en la que los mitos se sacrificaron, se tallaron y se dejaron para que se pudrieran entre las calaveras amontonadas, el Guardián de las Llanuras hizo un juramento: convertirse en la flecha de la naturaleza; atravesar a los condenados que no albergan más que podredumbre y brea en sus corazones; recordar a los rebaños que ya no pacen.