Capitán Laffite
La inmundicia se agolpa, viva y coleando, en el interior del Capitán Laffite. Sus arterias se han convertido en canales pantanosos que le condenan a un tipo de vida reservada en exclusiva a los capitanes ahogados. Inhala maldiciones. Escupe humo de pólvora. Cuando un barco se hunde, él lo guía hasta casa.