Cuchillo de Carnicero
Reginald Villemont se ponía a cuatro patas para cazar cerdos salvajes, olfatear excrementos y leer runas y misticismos en las huellas. Les rebanaba el cuello a los cerdos con los dientes a medida que se iba adentrando cada vez más en el pantano, donde encontró al Carnicero, fuente de salvación y destrucción al mismo tiempo.